Puerperio - Cuando nace un bebé también nace una mamá

Publicado por LamamadeZoe 31/05/2019 0 Comentario(s)

 

Cuando nace un bebé también nace una mamá.

 

Conocemos como puerperio al periodo de recuperación, tanto físico como psicológico, que toda mujer tiene después del parto, (sea esta vía vaginal o parto por cesárea).

 

En este tiempo se producen innumerables cambios en la mujer.

El cuerpo de toda mamá alberga una vida dentro de su útero, durante 9 increíbles pero intensos meses.

 

 

Por eso no sólo es importante la recuperación del útero, sino también la adaptación de todo el organismo junto con la mente, a esta nueva situación.

La mamá gira su vida cara al nuevo bebé que acaba de concebir, y el resto de personas allegadas, son las que deberían girar la suya a prestar ayuda a esta nueva mamá. Siempre respetando sus tiempos, y sobre todo sus necesidades.

 

<<El conflicto y sobre todo el estrés, surgen entre lo que reclama el bebé por propia naturaleza y lo que las mamás nos exigimos día a día a nosotras mismas>>

 

Durante los primeros meses de vida de nuestro bebé, muchas intentamos además de cuidar a nuestro recién nacido, aprovechar los ratos en que nuestro bebé duerme, para hacer muchísimas cosas.

 

Nos volcamos en las tareas del hogar, recibir visitas, nos preocupamos por recuperar nuestra figura lo antes posible, haciendo dietas y ejercicio, lo cual es agotador, e incluso, como me pasó a mí, seguir trabajando desde casa, estos meses de “irreal baja por maternidad”

Tenemos tanta prisa por retomar el ritmo de vida que llevábamos antes de ser mamás, que nos olvidamos de nuestras propias necesidades.

Y esto es algo que nos pasa factura a nosotras, pero también a nuestro bebé.

 

El creer que podemos con todo, nos convierte en esclavas de nuestras propias exigencias, y nos desconecta de todo, a veces hasta de nuestro recién nacido.

 

La llegada de nuestro hijo, tambalea nuestro mundo, nuestra relación de pareja, de familia e incluso a nivel social, las relaciones con nuestros amigos.

Nuestros ritmos han cambiado y ahora se rigen por otros horarios diferentes, en ocasiones no entendidos ni respetados por otros. Y es aquí donde debemos priorizarnos a nosotras y a nuestro bebé.

 

Atender todas sus necesidades cuando son bebés, es invertir en su salud y autoestima futuras.

 

Pero atenderte a ti misma también es fundamental, ya que a veces el puerperio no es un campo de rosas, perfecto e ideal, tal y como nos muestran en redes y otros medios de comunicación.

El puerperio a veces es oscuro y con sombras, ya que la mamá que acaba de dar a luz, necesita tiempo para organizar de nuevo su vida, ahora junto a su bebé recién nacido.

 

Y aunque parezca que no, el desatender nuestras necesidades puede desencadenar crisis que acaben en depresión.

 

La conocida depresión postparto es por desagracia muy habitual en la actualidad, ya que muchos sentimientos (tristeza, ansiedad, cansancio, entre otros) se apoderan de nosotras, al sentir que no llegamos a todo lo que nos hemos propuesto hacer.

 

Muchas veces hasta nos atormentamos preguntándonos que ¿¿cómo podemos estar cansadas si estamos todo el día metidas en casa, alimentando y atendiendo únicamente las necesidades básicas de nuestro bebé??

 

Pero se nos pasa medir las veces que nos pasamos el día quitando pañales, 6 – 7 hasta 10 veces al día, dar el pecho a demanda tantas veces como necesite nuestro bebé, acunarlo en nuestros brazos para que se duerma, atender a las visitas, preparar mentalmente la lista de las cosas que hay que hacer fuera, como es la compra, para que nuestra pareja o familiares puedan echarnos una mano…

 

Todo esto, junto con la invisible carga mental, de la que ya hablaré en otro post más despacio, hacen que nuestra autoestima caiga por los suelos y nos vengamos abajo.

 

Si a esto le sumas la falta de sueño, resultado de noches y noches de no pegar ojo, somos una auténtica bomba de relojería, a punto de estallar.

 

El imsomnio llega a visitarnos durante las primeras semanas, el bebé se está adaptando al medio y no queremos quitarle el ojo de encima, por si acaso se gira y se tumba boca-abajo, o simplemente deja de respirar…

 

 

Si de respirar, he escuchado a muchas mamás comentarlo, de hecho, yo recuerdo también tener ese miedo cuando mi bebé se dormía.

Recuerdo las primeras noches de sueño junto a Zoe, que necesitaba poner la mano cerquita de su pecho para sentir que seguía respirando y así poder relajarme y dormirme yo también.

 

Lo bueno que esta necesidad de sentir que nuestro bebé está bien, se va disolviendo a medida que crece y poco a poco ganamos esa confianza de ver que nuestro recién nacido, el cual nos parecía pequeño y muy frágil, se va convirtiendo en un ser más independiente y fuerte.

 

¿Cómo viviste tú el puerperio?

¿Te sientes identificada con lo que te he contado? Me encantaría que me contarás tu experiencia por aquí…

 

Y sobre todo, no me quiero despedir sin darte las gracias por estar “al otro lado” jeje y leer mi blog.

Es muy grato para mí, saber que en este tema como en otros muchos, la mujer no está ni estará nunca sola.

 

¡Porque somos tribu, somos una!

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